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Método

Qué es un presupuesto base cero (y por qué funciona con la quincena)

Un presupuesto base cero suena extremo. “¿Cero? ¿Me voy a quedar sin almuerzo?” No. La idea es más simple: ingresos menos lo que planeas = cero. Cada peso que entra ya tiene un destino — arriendo, mercado, TransMilenio, ahorro, la cuota del celular — antes de que Rappi se lo coma.

De dónde sale el método

Lo popularizó el mundo corporativo (cada partida del año parte de cero, no del “el año pasado más 10%”) y gente como YNAB lo trajo a la plata de a pie. En Colombia encaja bien porque muchos cobramos quincena, no un sueldo mensual redondo. Si no asignas el 15 y el 30, la segunda mitad del mes se siente más corta de lo que es.

Cómo se ve en pesos

Digamos que entran $3.500.000 al mes. No preguntas “¿cuánto me sobra?”. Preguntas “¿a qué va cada peso?”:

  • $1.200.000 arriendo
  • $600.000 mercado
  • $250.000 servicios
  • $200.000 transporte
  • $150.000 deudas
  • $400.000 ahorro
  • el resto a categorías que sí usas (salud, ropa, restaurantes)

Cuando la suma da $3.500.000, llegaste a cero. Eso no es pobreza: es un plan.

Qué no es

No es registrar gastos a ciegas en una hoja y asustarte el 28. No es “gastar menos en café” sin un techo. Y no es conectar el banco para que una app adivine. El método pide una decisión tuya por categoría.

El truco de la quincena

Si te pagan el 15 y el 30, no armes un solo pastel de $3.500.000 y te olvides. Parte el mes:

  1. El día de pago, asigna esta quincena: arriendo si cae ahora, mercado de 15 días, transporte.
  2. Lo que sobre de esa quincena no es “libre”: o lo dejas para la siguiente, o lo mandas a ahorro o deuda.
  3. La segunda quincena empieza otra vez desde los pesos que tienes, no desde una cifra imaginaria del 1°.

Así evitas el clásico “me fue bien hasta el 18 y después fiado”.

Dónde se rompe (y cómo no romperlo)

El plan muere cuando hay un gasto que no existía: el veterinario, el soat, el cumple. Por eso conviene una categoría otros o un colchón chiquito. Si un mes te pasas en restaurantes, no “pides prestado” del arriendo: bajas restaurantes el mes siguiente o mueves de una categoría flexible.

También se rompe si solo anotas lo grande. El hormigueo (Nequi, Domicilios, la empanada) es el que descuadra el cero. Por eso ayuda escanear el recibo o escribir “gasté 18 mil en Rappi” el mismo día.

Una app no hace el método por ti

Una hoja de cálculo sirve. Un sobre de efectivo también. Una app como CadaPeso solo hace más corto el ritual: ves cuánto falta por asignar, registras el gasto y la dona te dice si restaurantes va rápido. El trabajo — decidir el destino de cada peso — sigue siendo tuyo.

Un mes de prueba, sin drama

Semana 1: solo asigna. No persigas cada tinto. Semana 2: anota lo grande (mercado, transporte, cualquier cosa de más de $30.000). Semana 3: mete el hormigueo. Semana 4: mira qué categoría mintió y ajusta el techo, no tu carácter.

Si a mitad de mes un ingreso extra cae (un freelance, un reembolso), no lo “gastes mentalmente”. Asígnalo: deuda, colchón o la categoría que iba justa. El base cero no castiga la plata extra; le pide un trabajo el mismo día.

Preguntas que la gente se hace

¿Y si no sé cuánto gasto en mercado?
Asigna un número conservador la primera quincena (lo que crees + 15%). La segunda, ajustas con datos, no con culpa.

¿El ahorro es un “gasto”?
En este método, sí: es un destino. Si lo dejas “para lo que sobre”, nunca sobre.

¿Puedo tener categorías compartidas con mi pareja?
Puedes. El método no exige una app en pareja. Exige que el arriendo no se pague dos veces en dos cabezas distintas. Pónganse de acuerdo en quién asigna qué el día de pago.

Si nunca has llegado a cero a propósito, prueba un mes. No tienes que ser perfecto el 1°. Tienes que ser honesto el 15.